América Latina y el Caribe en conversación con John Conrood, fundador del MDLC 

Article by Agus Menendez, MCLD Latin America volunteer

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El 11 de mayo de 2026, los miembros de MDLC América Latina y el Caribe recibimos a John Coonrod, fundador del Movimiento para el Desarrollo Liderado por las Comunidades (MDLC). Durante el encuentro, compartió la historia y principios fundamentales de este movimiento global. Además, en el marco de una charla con los asistentes, plasmó muchas de las lecciones aprendidas mediante el trabajo con diversas comunidades, redes y gobiernos en el Movimiento y su importancia frente a las preocupaciones y objetivos de los miembros de América Latina. 

A lo largo de la conversación, miembros de la región respondieron con preguntas, reflexiones y ejemplos nacidos de su propio trabajo en los territorios. El resultado fue un intercambio horizontal que mostró cómo el Desarrollo Liderado por las Comunidades continúa evolucionando a través de quienes lo ponen en práctica cada día. 

Orígenes del Movimiento

John comenzó relatando las experiencias que moldearon su visión del desarrollo. Durante  la década de 1980, encontró a personas inspiradas por el pensamiento de Mahatma Gandhi y escuchó una de las citas que continúa guiando su trabajo:

“Piensa en el rostro de la persona más pobre que hayas visto y pregúntate si la acción que estás considerando le permitirá recuperar el control de su vida y su destino”. 

Siguiendo esta línea a lo largo de los años, entendió que el desarrollo solo puede ser verdaderamente transformador cuando surge desde las propias comunidades. Sin embargo, observó una contradicción persistente: aún cuando muchos otros activistas y organizaciones compartían esa convicción, el financiamiento seguía privilegiando intervenciones diseñadas desde arriba hacia abajo, reproduciendo lógicas paternalistas y concentrando el poder de decisión lejos de las personas afectadas.

En 2012 encontró literatura sobre el Desarrollo Liderado por las Comunidades (DLC), que daba nombre a los principios que habían guiado su trabajo: desde entonces comenzó a promover activamente este enfoque mediante eventos, difusión de evidencia y articulación con organizaciones y gobiernos locales. En ese proceso identificó experiencias exitosas de DLC en distintos países, como Corea del Sur, Indonesia, Filipinas, Kenia y Brasil, consolidando una red internacional que culminó con la presentación formal del Movimiento durante la Cumbre de los ODS de 2015, donde impulsó la consigna de “localizar los ODS”, destacando que el logro de los objetivos globales depende del protagonismo de las comunidades en el ámbito local.

El DLC en América Latina

Uno de los momentos más significativos de la reunión se dió cuando John afirmó que buena parte de la inspiración intelectual del MDLC proviene de América Latina. Recordó la influencia del pensamiento del educador y filósofo brasileño Paulo Freire y destacó que el desarrollo liderado por las comunidades comparte con la pedagogía freireana la idea de que las personas tienen la capacidad de ser protagonistas de su realidad, de analizarla y transformarla colectivamente. De este modo, el cambio social es concebido como una construcción colectiva impulsada por las propias comunidades a partir de sus necesidades, aspiraciones, conocimientos y creatividad. 

Para John, el crecimiento del Movimiento en América Latina representa más que una expansión regional; es la concreción de un sueño largamente esperado: que la región se convierta en un espacio capaz de redefinir y fortalecer esos principios fundantes. A medida que se fortalece la coordinación regional, crece el número de miembros y emergen Asociaciones Nacionales, América Latina está ayudando a refinar y enriquecer el MDLC, a través de las voces, experiencias y perspectivas diversas de la región. 

La red de redes: un movimiento global con respuestas locales 

Al cambiar el tema de la conversación desde la historia del Movimiento hacia su futuro, los participantes compartieron discusiones animadas sobre cómo un movimiento global puede establecer raíces en las comunidades locales sin perder una visión común. ¿Cómo construir alianzas con otras redes sin caer en la competencia? ¿Cómo crecer internacionalmente sin diluir los principios que le dan identidad? ¿Cómo asegurar que cada región pueda responder a sus propios desafíos sin dejar de formar parte de un mismo proyecto colectivo? 

Las respuestas de John giraron en torno a una idea central: el MDLC aspira a ser una verdadera “red de redes”. En lugar de competir con otras iniciativas, busca fortalecer vínculos de solidaridad y colaboración, a partir de la convicción de que ninguna organización puede impulsar por sí sola las transformaciones que el mundo necesita. Por eso, la construcción de alianzas con redes que comparten valores y objetivos constituye una de las prioridades de nuestra estrategia global como Movimiento. 

Argumentó que la diversidad regional es una de las grandes fortalezas del MDLC. Aunque todos los miembros del MDLC comparten los mismos principios esenciales que los conectan entre sí, cada territorio los traduce en acciones acordes a sus propias realidades. En África Occidental, por ejemplo, el trabajo se centra en el liderazgo juvenil y la construcción de paz, incluyendo esfuerzos para prevenir la violencia durante tiempos de elecciones en Nigeria y Sierra Leone. En África Oriental y en partes de Asia, donde los gobiernos democráticos están más establecidos, los miembros trabajan en proximidad a las autoridades locales para fortalecer la gobernanza participativa. 

Estos ejemplos ilustran la característica definitoria del MDLC: una visión compartida expresada a través de soluciones locales y prioridades regionales. Lejos de homogeneizar las formas de actuar y encarar iniciativas de transformación social, el Movimiento encuentra su fuerza en esa capacidad de adaptarse a distintos contextos y de aprender de las respuestas que emergen desde cada comunidad. 

Aprendizajes entre pares y gobernanza participativa

La conversación también se enfocó en una de las oportunidades más importantes del Movimiento: cómo construir una gobernanza verdaderamente participativa a través de una red global. La pregunta compartida que impulsó el diálogo fue pertinente y transversal: ¿cómo construir mecanismos de participación que conecten a distintas redes y, al mismo tiempo, mantengan en el centro a las comunidades más alejadas del poder? 

Las intervenciones no quedaron en el plano abstracto. Los participantes compartieron reflexiones y ejemplos sobre descentralización, participación directa y mecanismos de gobernanza que permitan escuchar realmente a las comunidades. 

John señaló al aprendizaje entre pares como una de las estratégias más efectivas del MDLC. Cuando un gobierno local logra desarrollar mecanismos participativos efectivos, una de las mejores formas de multiplicar ese avance es facilitar encuentros con otros gobiernos locales interesados en recorrer caminos similares. 

Para ilustrar esta idea, compartió el caso de representantes de un gobierno local de Bangladesh que visitaron el estado de Kerala, en India, donde los mecanismos  participativos de gobernanza se encontraban más desarrollados. Ese intercambio permitió que los participantes replantearan su comprensión del liderazgo público, entendiendo que su rol no consiste en responder a estructuras jerárquicas, sino en atender las necesidades de las comunidades. John subrayó que este tipo de aprendizaje horizontal, combinado con el fortalecimiento del liderazgo de mujeres y de grupos históricamente excluidos, posee un enorme potencial para impulsar transformaciones a gran escala. 

Estas experiencias resonaron inmediatamente con lo que ya están impulsando integrantes de MDLC Colombia. Allí se vienen promoviendo encuentros y espacios de intercambio entre organizaciones y comunidades, incluyendo pequeñas ferias de experiencias para compartir aprendizajes, fortalecer vínculos entre actores locales y avanzar hacia futuras visitas presenciales de aprendizaje mutuo. De esta forma, podemos decir que las experiencias internacionales iluminaron el trabajo latinoamericano y, al mismo tiempo, las iniciativas de la región confirmaron que muchos de esos principios ya están siendo reinterpretados e impulsados desde los propios territorios.  

Al cierre del encuentro, quedó claro que el Desarrollo Liderado por las Comunidades no se expresa de una sola manera. Toma forma en prácticas concretas, adaptadas a distintos territorios y se fortalece cuando las comunidades pueden aprender unas de otras. El intercambio entre John y los participantes latinoamericanos mostró que el futuro del Movimiento se construye a partir de la diversidad de conocimientos, prácticas y luchas que convergen en una misma visión y se fortalecen mutuamente a través del aprendizaje compartido. 

LAC in Conversation with MCLD Founder John Coonrod 

On 11 May 2026, members of MDLC Latin America and the Caribbean welcomed John Coonrod, founder of the Movement for Community-Led Development (MCLD), for a conversation on the Movement’s origins, core principles, evolution, and future.  John reflected on his lessons learned from working alongside communities, networks and governments, highlighting their relevance to the priorities and aspirations of MDLC members in Latin America.

Participants from across the region contributed questions, reflections and examples drawn from their own work in local communities. The result was a rich, horizontal exchange that demonstrated how Community-Led Development continues to evolve through the people and organisations putting its principles into practice every day.

Origins of the Movement

John began by reflecting on the experiences that shaped his understanding of development. During the 1980s, he encountered people inspired by the philosophy of Mahatma Gandhi. One quotation that  continues to guide his work: 

“Recall the face of the poorest and the weakest person you have seen, and ask yourself if the step you contemplate is going to be of any use to them. Will it restore to them control over their own life and destiny?”

Over the years, John came to believe that development can only be truly transformative when it is driven by communities themselves. Yet he also observed a persistent contradiction: despite widespread agreement on these principles, funding continued to favour top-down interventions, reinforcing paternalistic approaches and concentrating decision-making power far from the people most affected.

In 2012, he discovered literature on Community-Led Development (CLD), which gave a name to the principles that had long guided his work. From that point on, he actively championed the approach through events, knowledge-sharing, the dissemination of evidence, and partnerships with organisations and local governments. Along the way, he identified successful CLD initiatives in countries including South Korea, Indonesia, the Philippines, Kenya and Brazil, helping to build an international network that culminated in the Movement’s formal launch at the 2015 UN Sustainable Development Goals Summit. There, he promoted the call to “localise the SDGs”, emphasising that achieving global goals ultimately depends on communities leading change at the local level.

CLD in Latin America

One of the most meaningful moments of the meeting happened when John reflected on the intellectual roots of the Movement, emphasising that some of the thinking behind MCLD has its origins in Latin America. 

He highlighted the influence of the Brazilian educator and philosopher Paulo Freire, noting that Community-Led Development shares with Freirean pedagogy the belief that people are not passive recipients of change, but active protagonists capable of understanding, shaping and transforming their own realities through collective action. In this perspective, social change is understood as a collective process driven by communities themselves, drawing on their needs, aspirations, knowledge and creativity.

For John, the Movement’s growth across Latin America represents more than regional expansion; it fulfills a long-held aspiration that Latin America would become a place where these founding principles could continue to evolve and be strengthened. As regional coordination strengthens, membership grows, and National Associations emerge, Latin America is helping refine and enrich MCLD through the region’s diverse voices, experiences and perspectives.

A Network of Networks: a Global Movement with Local Answers

In a shift from the Movement’s history to its future, participants engaged in a lively discussion about how a global movement can remain deeply rooted in local communities while sustaining a shared vision. How can alliances with other networks be built without creating competition? How can the Movement continue to grow internationally without losing the principles that define it? And how can each region respond to its own challenges while remaining part of a common collective project?

John’s reflections centred on one key idea: MCLD aspires to be a true “network of networks.” Rather than competing with other initiatives, it seeks to strengthen relationships based on solidarity and collaboration, grounded in the belief that no single organisation can achieve the transformations the world needs on its own. For this reason, building partnerships with networks that share similar values and aspirations is one of the Movement’s strategic priorities.

Regional diversity, he argued, is one of MCLD’s greatest strengths. While all MCLD members are united by the same core principles, each region brings those principles to life in ways that reflect its own realities and priorities. In West Africa, for example, members focus on youth leadership and peacebuilding, including efforts to prevent electoral violence in Nigeria and Sierra Leone. In East Africa and parts of Asia, where democratic local governments are more established, members are working closely with local authorities to strengthen participatory governance. 

These examples illustrate MCLD’s defining characteristic: a shared vision expressed through local solutions and regional priorities. Rather than promoting a single model of social change, MCLD draws its strength from its ability to adapt to different contexts and to learn from the solutions emerging within each community. 

Peer Learning and Participatory Governance

The conversation also focused on one of the Movement’s most important opportunities: how to build genuinely participatory governance across a global network. A shared question quickly emerged: how can participatory mechanisms connect different networks while ensuring that the communities furthest from positions of power remain at the centre of decision-making?

The discussion soon shifted from principles to practice. Participants shared reflections on decentralisation, direct participation and governance mechanisms that genuinely enable communities to shape decisions.

John pointed to peer-to-peer learning as one of MCLD’s most effective strategies. When a local government succeeds in developing effective participatory mechanisms, one of the best ways to multiply that success is to create opportunities for exchange with other local governments seeking to follow a similar path.

To illustrate this, he described the experience of representatives from a local government in Bangladesh who visited the Indian state of Kerala, where participatory governance mechanisms were more advanced. The exchange prompted participants to rethink public leadership, recognising that their role was not to serve hierarchical structures but to respond to the needs of their communities. John emphasised that this kind of horizontal learning, combined with strengthening the leadership of women and historically excluded groups, has enormous potential to drive transformative change at scale.

These examples resonated immediately with initiatives already underway within MCLD Colombia. Members described how they have been organising exchanges between organisations and communities, including small “experience fairs” where local actors share lessons, strengthen relationships and lay the groundwork for future learning visits. In this way, the international experiences shed new light on the work already taking place in Latin America, while the region’s own initiatives demonstrated that many of these principles are already being reinterpreted, adapted and advanced from within local communities themselves.

By the end of the meeting, one message had become clear: Community-Led Development does not take a single form. It comes to life through locally grounded practices that respond to different contexts, and it grows stronger when communities learn from one another. The exchange between John and participants from Latin America demonstrated that the future of the Movement will be shaped by the diversity of knowledge, practices and struggles that converge around a shared vision and are strengthened through collective learning.

Featured Photo Credit: The Hunger Project Mexico, 2013.