Sobre la participación en el desarrollo liderado por las comunidades con perspectiva de género. 

Diana Delgadillo Ramírez, Gerente de Incidencia en Políticas Públicas

The following article highlights the need for democratic organizations to include the input and ideas of the general public in their overall vision. However, it’s not simply enough to rely on institutionalized methods of participation, which can still often exclude indigenous populations and other marginalized groups. In Mexico specifically, the Movement for Community-Led Development has found that effective political participation involves active, meaningful participation from local communities throughout every step of the political process. 

Un lugar común en las conversación sobre procesos democráticos es la necesidad de fortalecer y ampliar la participación de las personas, de garantizar que su mirada y su visión esté integrada en el proceso de toma de decisiones. Sí como horizonte ético y aspiracional, pero fundamentalmente, como una manifestación del marco nacional e internacional que habilita el derecho a la participación, cuyo cumplimiento es aún más crítico cuando hablamos de poblaciones originarias, históricamente excluidas de procesos de planeación del desarrollo del país. 

La participación no puede ni debe centrarse en los procesos de votación, ni en la formación de comités o consejos, sino que tiene que hacerse efectiva por medio de mecanismos institucionalizados y no institucionalizados, que permitan la construcción colectiva, la deliberación, el reconocimiento de las otras personas y de otras visiones. 

El Movimiento para el Desarrollo Liderado por las Comunidades basa muchos de sus esfuerzos colectivos en abordar cuestiones sobre participación en México. En señalar cómo el marco normativo internacional en materia de participación obliga al Estado mexicano a ser responsivo frente a sus obligaciones. Y también, como existen mecanismos de participación desde las comunidades y poblaciones indígenas, cuyo reconocimiento es fundamental hacia la construcción de una buena gobernanza territorial desde lo local. 

Reflexionar sobre las 11 características que se han identificado en el desarrollo liderado por las comunidades con perspectiva de género (DLCPG) es una oportunidad para evitar dar por sentado que la participación ocurre de manera espontánea o que se cubre cuando se le pregunta a las personas. Nos referimos, más bien, a una participación significativa en todo el ciclo de política pública, desde la planeación, la presupuestación, la implementación y hasta la evaluación. 

La experiencia desde el DLCPG es que sin participación e inclusión, cualquier iniciativa que una autoridad o una organización pudiera impulsar en un territorio, tendrá muy pocas probabilidades de éxito. 

Participar requiere que las personas se integren de forma activa en la toma de decisiones que les afectan o que tengan que ver con su ciclo de vida. En los últimos años, en México como en varios lugares del mundo, los espacios de participación política se han ido acotando. Se percibe una tendencia a buscar concretar las propuestas desde gobiernos centrales, no necesariamente con una visión territorial. 

Por ello, necesitamos hablar de una democracia participativa, responsiva a cuando se toman decisiones que afectan a las comunidades y éstas no son consultadas. Solo a través de la participación podremos ir cerrando las brechas de desigualdad que limitan el desarrollo y alcanzar la dignidad de las personas. Es, por lo pronto, una dimensión fundamental por la que podemos comenzar.